DNSH

 

El Principio DNSH (Do No Significant Harm) es una clave fundamental para las inversiones y reformas financiadas por la Unión Europea, especialmente en el marco de los fondos Next Generation EU. Este principio establece criterios medioambientales que definen el impacto sostenible de las iniciativas respaldadas por la UE.

 

El DNSH, que en español significa «no causar un perjuicio significativo», implica que las inversiones y reformas financiadas por el Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia (MRR) deben cumplir con ciertos estándares medioambientales.

 

El principio DNSH se basa en seis objetivos medioambientales:

  • Mitigación del cambio climático: Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Adaptación al cambio climático: Reducción de la vulnerabilidad a los cambios climáticos.
  • Uso sostenible y protección de recursos hídricos y marinos: Garantía de uso y protección sostenibles.
  • Residuos y economía circular: Gestión y promoción sostenible de la economía circular.
  • Prevención y reducción de la contaminación: Control y reducción de la contaminación del aire, agua y suelo.
  • Conservación y uso sostenible de la biodiversidad y ecosistemas: Preservación y utilización sostenible de la biodiversidad.

 

La importancia del cumplimiento del DNSH es evidente en dos niveles. Por un lado, para las empresas solicitantes de financiación, es crucial demostrar su alineación con el DNSH para cumplir con el Pacto Verde y las estrategias medioambientales. Por otro lado, a nivel de la Unión Europea, el DNSH ayuda a garantizar una recuperación económica sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

 

Además, el DNSH es un componente esencial de la estrategia de la UE para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Según estimaciones de la Comisión Europea, el MRR podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa en hasta 600 millones de toneladas para 2030, demostrando su impacto potencial.

 

El Principio DNSH se aplica a todas las actuaciones financiadas por el MRR, lo que incluye inversiones y reformas en diversos sectores como energía, transporte, edificios, industria, agricultura y turismo. Su cumplimiento se evalúa a través de una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), que considera factores como la mitigación del cambio climático, la adaptación, el uso sostenible de recursos, la gestión de residuos, la reducción de la contaminación y la conservación de la biodiversidad.

 

El incumplimiento del DNSH puede acarrear graves consecuencias, como la denegación de financiación por parte del MRR y posibles impugnaciones judiciales. Por ello, es esencial que las empresas interesadas en los Fondos Europeos comprendan y cumplan con los requisitos del DNSH para garantizar una inversión sostenible y responsable.

 

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